De entre los diferentes modelos alimenticios saludables, la Dieta Mediterránea es la que posee un mayor aval científico por su carácter saludable. Numerosos estudios confirman sus bondades, que proceden de la sinergia de los distintos alimentos que la componen. No obstante, hay uno por encima de los demás que es genuino y específico de este patrón alimenticio: los aceites de oliva vírgenes, según destaca José J. Gaforio, catedrático de Inmunología Universidad de Jaén (UJA), en un artículo publicado en la Guía EVOOLEUM dedicado a las múltiples ventajas para la salud del aceite de oliva virgen extra.

Los numerosos estudios que se han realizado en las últimas dos décadas por parte de investigadores de todo el mundo han coincidido en resaltar el extraordinario carácter saludable, que está íntimamente relacionado con su peculiar composición. La presencia mayoritaria de ácidos grasos monoinsaturados, junto con la abundancia de componentes minoritarios que le confieren sus peculiares características organolépticas, hace que este alimento sea el centro de la Dieta Mediterránea. Dentro de estos últimos, según Gaforio, existen bastantes compuestos que poseen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, por lo que su consumo ayuda a prevenir patologías en las que el estrés oxidativo y la inflamación crónica están involucradas en su génesis.

La mayoría de los estudios que indagan sobre el impacto de los aceites de oliva vírgenes en nuestra salud se realizan en el contexto de una Dieta Mediterránea; no obstante, existen suficientes evidencias que permiten asignar un papel concreto a este alimento en la prevención de determinadas patologías.

En el caso del cáncer, se podría decir que el consumo habitual y moderado de aceites de oliva vírgenes disminuye el riesgo de padecer diferentes tipos de tumores, actuando como un mecanismo multifactorial: efecto antioxidante, antiinflamatorio y antitumoral -en su composición se encuentran diferentes moléculas con capacidad antitumoral-. No obstante, según Gaforio, todavía es necesario acumular un mayor número de evidencias para asentar esta actividad y conocer sobre qué tipo de tumores sería beneficioso su efecto preventivo.

Asimismo, los estudios epidemiológicos coinciden en que una dieta, donde los aceites de oliva vírgenes son la principal fuente de grasa, se asocia con un efecto quimiopreventivo. Los estudios realizados en modelos animales, sugieren el efecto quimiopreventivo que específicamente poseen los polifenoles de los aceites de oliva vírgenes y, muchos estudios in vitro, están esclareciendo los mecanismos de acción involucrados. Sin embargo, la relevancia de tales datos, a menudo, se ve debilitada por el uso de concentraciones y dosis no fisiológicas. Aunque es casi imposible realizar estudios en humanos sobre la capacidad quimiopreventiva de un solo nutriente, las observaciones acumuladas son suficientemente sólidas como para aconsejar el consumo de aceites de oliva vírgenes como fuente principal de grasa con objeto de reducir el riesgo de cáncer. Así lo recoge un artículo publicado en Nutrients, una de las revistas científicas de referencia a nivel internacional de acceso abierto, con las conclusiones del III Congreso Internacional sobre Aceite de Oliva Virgen, Olivar y Salud, celebrado en Jaén en mayo de 2018, en el que expertos de reconocido prestigio abordaron la investigación más reciente sobre los beneficios del aceite de oliva y sus componentes.

A principios de 2019 conocíamos que el grupo de investigación de la Unidad de Gestión Clínica de Oncología Médica del Hospital Universitario de Jaén, dirigido por el doctor Sergio Granados, logró identificar propiedades quimiopreventivas en un componente del aceite de oliva virgen extra y de las aceitunas de mesa denominado hidroxitirosol. Este hallazgo convierte a este compuesto en un candidato a ser investigado como una terapia alternativa dirigida para el cáncer de mama triple negativo (CMTN), uno de los más agresivos.

A su vez, el pasado año investigadores del Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Jaén (UJA) y del Centro de Estudios Avanzados en Olivar y Aceite de Oliva de este centro docente demostraron que las dietas altas en grasa de aceite de oliva virgen extra causan un cambio en la flora bacteriana intestinal que se relaciona con la prevención del cáncer colorrectal.

Además, recientemente, en un estudio para examinar una Dieta Mediterránea en relación con la progresión del cáncer de próstata en hombres bajo vigilancia activa, investigadores del Centro Oncológico MD Anderson de la Universidad de Texas (EEUU) encontraron que aquellos con cáncer de próstata localizado que siguieron más de cerca los principios clave de este patrón alimentario, donde el AOVE juega un papel clave, experimentaron una mejor evolución durante el curso de su enfermedad.

Son muchos los estudios realizados sobre el Aceite de Oliva y sus componentes y de ellos se han extraído innumerables beneficios en salud y belleza. En Rusdalia, nos preocupamos en conseguir la calidad óptima de nuestro AOVE y en colaborar para la realización de un mayor estudio  de nuestro «oro líquido».

Este artículo ha sido extraído de la siguiente fuente.

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